Sábado, 04 de Julio de 2009
Buscador
Televisión
Fallo leyendo RSS
Lista de Correo
Suscribirse Darse de baja


Pepe Isbert

Una de las cosas más entrañables y prodigiosas que me han ocurrido como espectador de cine español (simplifico: de cine a secas) es la larga, prolífica y bendita presencia delante de la cámara de un señor con físico peculiar, voz inconfundible, naturalidad milagrosa, gracia intransferible y talento excepcional llamado José Isbert. Recordarle va asociado a la sonrisa, a alguien que siempre te apetecía ver y oír, a humanidad, a un carácter, a una forma de hablar y a una gestualidad que no admiten traducción, a unas señas de identidad que pertenecen inequívocamente a este país y a esa abstracción tan real conocida como la gente.

Isbert es un símbolo nacional como Michel Simon y Jean Gabin sólo podían ser franceses, Totó, Ana Magnani y Alberto Sordi huelen por todos los poros a Italia, Marlene Dietrich a pesar de su temprano exilio es inequivocamente teutona, el inmenso en todos los sentidos Charles Laughton pertenece a Inglaterra y el siempre admirable John Wayne lleva inscrito en su piel y en su alma lo de nacido y criado en USA. Hablamos de iconos justificados y de esencias raciales. Toda esta gente, además de su innegable arte, sirve para identificar las raíces y la personalidad de los pueblos, para que el público nativo se reconozca en ellos.







Raymond Chandler

En ''El largo adiós'', que más de un crítico considera la cima de la novela negra norteamericana, el detective Philip Marlowe, que acaba de quedar hechizado por una mujer fatal, hace una digresión de una página para clasificar prolijamente los distintos tipos de rubias -clasificación salpicada de humor y de sabiduría- desde la rubia metálica (''tan rubia como un zulú decolorado y tan suave como el pavimento'') hasta la realmente despampanante (con ''un establo de deteriorados aristócratas a quienes tratará con la afectuosa distracción con que un anciano duque le da las buenas noches a su mayordomo''), pasando por la evasiva, la eficiente y la intelectual lánguida (''a la que no se le podría poner un dedo encima porque, en primer lugar, uno no quiere y, en segundo lugar, porque ella está leyendo La tierra baldía o a Dante en el original''). El pasaje sirve para perfilar el retrato de Marlowe, el investigador machista, terco, sarcástico y algo borrachín que, en alguna medida, era un alter ego de su autor, el novelista Raymond Chandler, de cuya muerte se cumplen hoy cincuenta años.



El Río



Raymond Chandler hizo de Marlowe uno de los grandes antihéroes de EE UU

Hoy se cumplen cincuenta años de la muerte de Raymond Chandler, uno de los grandes escritores de novela policíaca y creador de un personaje, Philip Marlowe, un detective seco, descreído aunque irónico, que demuestra que se pueda hablar mejor con pintillo en la boca que metiéndose el dedo... Lo podría haber dicho el mismísimo Marlowe. En el cine le puso cara Humphrey Borgart, pero fue algo más que un nombre en los títulos de crédito, porque ese detective que raramente sonreía tenía un corazón inmenso: nunca disparaba por un sólo motivo (lo podría haber dicho él mismo). Con el tiempo, ambos, actor y escritor, mezclaron sus carreras como un cóctel perfecto.





Raymond Chandler hizo de Marlowe uno de los grandes antihéroes de EE UU

Hoy se cumplen 50 años de la muerte de Raymond Chandler, autor legendario de la novela negra, cuya influencia se extendió al campo cinematográfico gracias al detective privado Philip Marlowe, interpretado, entre otros, por Humphrey Bogart o Robert Mitchum.





José Isbert, en un homenaje recibido en agosto de 1960

MADRID - Era la segunda vez en pocos meses que los Isbert se reunían en una celebración a mayor gloria de su dinastía de gentes del espectáculo. La primera la facilitó el otoño pasado la Academia de Cine nombrando a la nonagenaria María Isbert académica de honor. Fue aquella una ceremonia que emocionó a la veteranísima cómica al recibir el reconocimiento de sus compañeros presentes en la platea en pie. Lloró entonces, pero con mesura.

El lunes, en cambio, no incurrió en la descortesía de ser prudente con la emoción, pues iba dedicada al padre. Presentaba la reedición de las memorias del recordado Pepe Isbert (1886-1966), tituladas Mi vida artística, escritas por el actor poco antes de su muerte.





Some Like It Hot (1959)



Fotograma de CON FALDAS Y A LO LOCO

Travestismo, parodia y transgresión; manipulación de identidades; confusión de sexos; mezcla de slapstick y screwball comedy; burla de los films de gángsteres; juego entre apariencia y realidad; maridaje de estilos entre Stroheim, Lubitsch y Hawks; utilización de los recursos musicales, incluyendo tres temas cantados por Marilyn Monroe. Hasta aquí un resumen de lo que podía ser una pequeña antología crítica de Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, 1959), un avance temático de una bibliografía que aumenta con el paso de los años, de la necesidad de desmenuzar la película en tramas y subtramas que invitan más al aburrimiento que a la diversión. Pero por encima de todo hay en Con faldas y a lo loco, considerada por la crítica la mejor comedia de la historia del cine, una intencionada amoralidad junto a un notable escepticismo por el ser humano, un regusto por una planificación clara y transparente, por encadenar y ensamblar los distintos tempos cinematográficos de acuerdo con un estricto clasicismo, por adaptarse como un guante a la historia que se está contando.



Antología



Imagen promocional de LOS SOBORNADOS

Tras el suicidio de su esposo, Bertha Duncan descubre una carta de éste y leyéndola prefiere, antes de avisar a la policía de la muerte de quien era uno de sus miembros, llamar a Mike Lagagna, el hombre que controla todos los negocios sucios de la ciudad. En su calidad de investigador de tan inquietante suicidio, el sargento Bannion encuentra pistas que le hacen dudar de la simplicidad con que se intenta «echar tierra al asunto» y, tras recibir amenazas, sufre un atentado cuya víctima mortal será su propia esposa. Frustrado y deseoso de venganza, apartado del servicio por sus insubordinaciones, Bannion en su búsqueda de algo que implique a Vincent Stone, ejecutor de los deseos de Lagagna, conoce a Debby Marsh, mantenida de éste. Celoso e irritado por las interposiciones de Debby, el gángster Stone arrojará café hirviendo sobre su rostro, dejándola marcada. Debby, recogida por Bannion, irá estableciendo una relación de ternura, simpatía y amor por el policía y, al saber que éste ha estado a punto de asesinar a la viuda Duncan en su deseo de precipitar la ruina del «gang» será ella quien cometa el crimen, se vengue de Stone quemando igualmente su rostro y, asesinada por éste, sea la causa de la detención de él y de la toda la organización tanto como de la recuperación de Bannion.



Antología



Fotograma de UN LADRON EN LA ALCOBA

En un hotel veneciano en el que, unos instantes antes, un rico cliente ha sido asaltado y robado, una aristocrática pareja celebra una cena íntima. En el transcurso de esa cena se revelarán como son: un par de ladrones que fingen su posición para robar a sus víctimas adineradas, revelación que les hará caer enamorados más aún, si cabe, por su común dedicación «profesional». Un año después, casados y en una poco satisfactoria situación económica, él devuelve a una viuda rica el bolso con diamantes que le ha robado para cobrar la recompensa, de mayor valor que lo que supondría su venta. Convertido en secretario de la dama y requerido amorosamente por ella, debe enfrentarse a los celos de su esposa. Descubierto por el administrador falsario de la familia y por uno de los pretendientes de la dama, opta por abandonarla y huir con la esposa con la que se reconcilia, para reanudar amor y actividades profesionales.



Antología



Fotograma de LA INVASION DE LOS LADRONES DE CUERPOS

Santa Mira, una apacible población de California. Un niño pretende que su madre ha sido reemplazada por alguien idéntico a ella. El Dr. Miles Bennell observa que algunos de sus pacientes denuncian drásticos cambios en el comportamiento de sus familiares y amigos. Los casos se multiplican pero la respuesta es la indiferencia y la incredulidad de las autoridades. Bennell, junto a su prometida Becky Driscoll, empieza a sospechar que algo ocurre. Sus sospechas se confirman al descubrir la invasión de los extraterrestres. Cada vez son más los afectados por la epidemia e incluso Bennell descubre su propio doble en un invernadero, y lo destruye rápidamente. El círculo se estrecha. Los extraterrestres se preparan para invadir las ciudades vecinas. Bennell, ya solo, comprueba aterrorizado que Becky es uno de ellos. Desesperado, huye del pueblo con la intención de alertar del peligro a las restantes poblaciones.





Fotograma de LA HUELLA

En el olimpo de los cineastas figura gente dotada de tanto genio como irregularidad, artesanos con profesionalidad y talento que firmaron películas muy estimables y alguna obra maestra, incuestionables e inimitables poetas cuyo pudor jamás se arrogó esa prestigiosa condición, directores con maravillosa intuición y vitalismo contagioso y algunos representantes sublimes de la inteligencia pura y dura, algo transparente en cada plano, diálogos y personajes de su universo. Hablo de tipos como Ernst Lubitsch, Preston Sturges, Billy Wilder, Howard Hawks y Joseph Mankiewicz. Sólo sobrevive Wilder, aunque desde hace 18 años las implacables compañías aseguradoras y los mezquinos productores le impidieron seguir rodando los infinitos proyectos que almacenaba ingenuamente la vieja y aclamada gloria, y obligaron al paro forzoso a uno de los artistas más grandes del siglo.



Un producto de marketing



Cartel promocional de época de 007 ALTA TENSION

Con un total de quince títulos en su haber, la serie James Bond se ha convertido en una de las saqas más longevas de la historia del cine. El secreto de su permanencia probablemente haya que buscarlo, con independencia de las características intrínsecas del mito, en su capacidad de aggiornamento, en la versatilidad que ha demostrado para sintonizar con el aire de los tiempos (que dirían los franceses). Evolución que ha estado estrechamente ligada al actor protagonista de cada período y que abre, con la presente entrega, un nuevo capítulo.

La figura de James Bond, cinematográficamente hablando, aparece en 1961, cuando el productor canadiense Harry Saltzman y el americano Albert R. Broccoli compran las opciones de todas las novelas escritas por lan Lancaster Fleming, un modesto escritor británico que, en 1953, había creado el personaje, al publicar Casino Royale. Con la excepción de esta misma, cuyos derechos habían sido vendidos con anterioridad, los dos hombres de negocios consiguieron hacerse con la exclusiva cinematográfica de tan peculiar agente secreto y, al año siguiente (1962), su figura aparecía por vez primera en una pantalla.





El gran estudio de Hollywood ofrecerá en la Red su catálogo de títulos clásicos. Se podrán comprar 6.700 filmes y series hasta ahora no disponibles



El gran estudio de Hollywood ofrecerá en la Red su catálogo de títulos clásicos. Se podrán comprar 6.700 filmes y series hasta ahora no disponibles

BARCELONA – Lo acaba de anunciar la legendaria compañía fundada por los hermanos Warner en 1918: el archivo cinematográfico que el estudio ha ido acumulando a lo largo de su historia (incluyendo las películas de MGM anteriores a 1986, las de la antigua RKO y las de la propia Warner) se va a poner -previo pago- a disposición de los cinéfilos. El armario se abrió de par en par el pasado lunes en una decisión que se interpreta como una jugada maestra para generar ingresos adicionales.



Galería de Imprescindibles: Joseph Leo Mankiewicz



Joseph L. Mankiewicz, pipa en boca, mide la luz durante un rodaje

Joseph Leo Mankiewicz comenzó a dirigir películas demasiado tarde, a los 37 años, y dejó de hacerlas demasiado pronto, a los 63.Pese a ello, entre 1946 y 1972, Mankiewicz llegó a rodar 20 filmes, de los cuales al menos 10 se encuentran entre los mejores de la historia del cine. Son, a mi juicio, éstos (disfrutemos con la lista): El fantasma y la señora Muir (1947), Carta a tres esposas (1949), Eva al desnudo (1950), Julio César (1953), La condesa descalza (1954), Ellos y ellas (1955), De repente el último verano (1959), Mujeres en Venecia (1967), El día de los tramposos (1970) y La huella (1972), su última película.



Nueva York exhibe las imágenes de Steichen para 'Vogue'



Gary Cooper fotografiado por Edward Steichen

NUEVA YORK - Nueva York es uno de los paraísos de la fotografía. Lo era en los años veinte y lo sigue siendo casi un siglo más tarde. Todas las grandes estrellas desde entonces hasta hoy han prestado su imagen a los grandes fotógrafos y en muchos casos unida a la moda. Ese recorrido a través de los artistas que han dejado huella en el difícil arte de la fotografía de moda es objeto de análisis todo este año en el International Center of Photography (ICP). Y reúne, hasta principios de mayo, una impresionante colección de imágenes tomadas por Edward Steichen para la editorial Conde Nast.

Los editores de revistas como Vanity Fair o Vogue contrataron a este artista como su jefe de fotografía en 1923. En los círculos culturales parisienses era conocido como pintor, pero su admiración por Alfred Stieglitz le empujó hacia la fotografía pictorialista. Así que cuando entró en Conde Nast dio rienda suelta a su imaginación, revolucionando con aires modernistas tanto el mundo de la moda como el del retrato, campos que aún hoy le deben mucho. De Steichen son imágenes míticas la de Greta Garbo con la cara sin maquillaje y echándose el pelo hacia atrás, quizás una de las fotos que mejor haya sabido captar la personalidad de la actriz.





Otras Noticias
Gary Cooper
Jean Harlow
Stanley Kubrick
Frank Capra
Actores
Entrevistas
Libros
La Delgada Línea Roja
Películas
Opiniones
Reportajes
Películas
007: La Historia
007: Opiniones
Ian Fleming
Pierce Brosnan
AGENTE 007 CONTRA EL DR. NO
LA ESPIA QUE ME AMO
MOONRAKER
SOLO PARA SUS OJOS
GOLDENEYE
EL MUNDO NUNCA ES SUFICIENTE
Comentarios