Miércoles, 08 de Septiembre de 2010
Buscador
Lista de Correo
Suscribirse Darse de baja
Entrevista
 
Pierce Brosnan

Pierce Brosnan
 

Pierce Brosnan

Dos años atrás era tan sólo uno de los actores secundarios en las ruedas de prensa de «Sra. Doubtfire», el film de Robin Williams que amasó fortunas en todo el mundo. En aquel entonces, Pierce Brosnan comenzaba a recuperarse de una gran tragedia personal, la muerte de su esposa y madre de sus hijos, un evento doloroso que nunca ha ocultado ante la prensa. Hoy Brosnan sigue sin sonreír demasiado, a pesar de que su ubicación en Hollywood ha cambiado drásticamente.

Elegido para ser el quinto actor que interpreta a James Bond desde 1962, Pierce Brosnan se ha ganado un lugar en la historia del personaje, más allá de que el film cumpla con las expectativas que ha despertado. Aunque fue el candidato ideal hace diez años, cuando acabó en las manos de Timothy Dalton, Brosnan tuvo que dejarlo pasar porque estaba obligado contractualmente a continuar implicado en la serie Remington Steele. La demora le puede haber beneficiado. Mientras, Brosnan pudo forjar una interesante carrera cinematográfica en donde se cuentan Mr. Johnson y El cortador de césped, Goldeneye, el film que marca el retorno de 007, quizá sea un nuevo principio para un personaje que ya ha demostrado que no necesita de la guerra fría para justificar su existencia.

-Hasta ahora estabas acostumbrado a promociones de películas en las que sobre ti no recaía toda la responsabilidad. En esta ocasión, tú eres la estrella absoluta.

-Tienes razón. Esta vez el show gira alrededor mío. Si me equivoco, el film se acaba. Es una gran responsabilidad y me di cuenta de ello desde el primer momento. Sabía que teníamos que hacer las cosas bien y tengo la sensación que así las hemos hecho.

-¿Cómo fue para ti trabajar junto a un equipo de gente que se conoce desde las primeras películas de James Bond?

-Fue una experiencia muy buena. Hemos estado trabajando durante seis meses, seis días a la semana. Y cada día entregábamos el cien por cien de nuestras posibilidades. El trato con el equipo ha sido maravilloso, porque es como una familia; todo el mundo se conocía de antes y todo el mundo deseaba volver a trabajar de nuevo. Este es un film completamente inglés, y todo el mundo se tomó todo el proceso con mucho orgullo, porque se jugaban mucho…

-¿Dudaste a la hora de volver a aceptar la oferta de convertirte en el nuevo Bond?

-Me preocupaba que no fuera una buena historia, pero al mismo tiempo tenía esperanzas de que lo fuera, porque cuando firmé el contrato todavía no había un guión terminado. Y he tenido mucha suerte, porque el film, además de acción, tiene contenido humano. Y como actor, me dio un apoyo muy firme donde arrancar con el personaje, porque hay un elemento emocional muy importante al comienzo de la película.

-Pero todos sabemos que diez años atrás, cuando te ofrecieron el papel por primera vez, no lo pudiste aceptar porque, por contrato, tenías que seguir grabando Remington Steele ¿Hubiera sido muy diferente para ti si hubieras hecho de Bond entonces?

-Creo que la forma en que se han dado las cosas han sido perfectas en muchos aspectos. Recuerdo muy bien aquellos dos meses en que estuvieron tratando de romper mi contrato con Remington Steele para poder hacer de Bond. Durante todo ese período guardé el guión que me habían enviado pero no lo leí porque me sentí intimidado por la propuesta, y cuando todo se canceló me sentí liberado, aunque en aquel momento no me atreví a contárselo a nadie. Fue como darme cuenta que aunque todos me querían para este papel, no estaba en condiciones para hacerla. Esta vez me pareció que era el momento justo. Cuando algo se da en tu vida por segunda vez, adquiere un significado distinto. o podía decir que no a este papel, era como un asunto pendiente en mi vida. Y el momento era el ideal.

-¿Cuál es la esencia de Bond?

-Este personaje tiene un lado oscuro, que se muestra bien en Goldeneye. Alguna vez sería bueno explorar los demonios que tiene este hombre en su cabeza. Cuando lees las novelas de Ian Fleming te enteras que es viudo, que se ha entregado por completo a la misión del espionaje y a su profesión, que está muy bien entrenado, que tiene mucha suerte con las mujeres a pesar de que es un misógino, y todo eso junto es lo que convierte al personaje en maravilloso. Y el problema es que al Bond de Timothy Dalton le quitaron todos esos elementos que hacían que la serie funcionara. Pero insisto, el personaje tiene un lado oscuro que se podría explorar aún más, y que por ahora se mantiene como un enigma.

-Quizás el lado oscuro es que es un asesino ¿Es el Bond de los noventa diferente del de los sesenta o setenta?

-Muy diferente. Pero a la vez en Goldeneye hemos regresado al Bond de Sean Connery, a los elementos básicos del personaje, para que sea redescubierto por las nuevas generaciones que van a venir a ver a Bond por primera vez en sus vidas. Creo que el problema que tuvieron las últimas películas es que habían perdido la sensación de realidad, algo que se mantuvo durante los primeros films, particularmente los que hicieron Connery y Moore. Basta fijarse en Timothy Dalton. Es un excelente actor, muy valiente, pero en las películas que hizo como Bond su trabajo fue desperdiciado, porque el director de sus films no le entendió. Dentro de todo no está del todo mal, porque si lo hubieran aprovechado hoy no estaría sentado aquí…

-¿Cómo hiciste para adquirir el lenguaje corporal típico del personaje?

-Fue una decisión consciente cuando acepté el papel. Sabía que iba a tener que meterme dentro de los gestos típicos de este personaje. Bond es un comando, que está acostumbrado a intimidar a sus enemigos chasqueando tan sólo los dedos. Por lo tanto tiene que moverse muy rápido y controlando sus movimientos. Todo pasó por ubicarme como actor en el tipo de película que estábamos haciendo Lo más difícil fue el quedarme quieto y moverme poco, en lugar de lo que me sale más naturalmente, que es gestualizar mucho.

-Ese realismo del que hablabas antes parece que choca un poco con la fantasía habitual de las películas de Bond.

-Ese es el gran desafío de la película, el tratar de equilibrar todos estos elementos. Y creo que lo hemos logrado. En las escenas con Sean Bean hemos estado muy cerca del realismo, porque es un hombre que ha trabajado conmigo durante muchos años, que es mi amigo, y cuando recibe la orden de matarme tengo que vivir esa situación como si estuviera al límite… y en la siguiente escena aparezco en un coche con la pelirroja como si no hubiera pasado nada. Así que todo pasa por encontrar un equilibrio delicado.

-¿Cómo fue trabajar con Sean Bean?

-Es un actor increíble. Es fantástico a la hora de contrastar su personaje con el mío. En el film a él le encanta contar qué es lo que va a hacer, mientras que Bond suele callarse muy bien cuáles serán sus próximos pasos. Y en el rodaje los dos lo entendíamos muy bien. Si la escena estaba bien escrita, no valía la pena que nos sentáramos a discutir la relación entre los personajes, que lo mejor que podríamos hacer era interpretar bien nuestros papeles siguiendo el texto al pie de la letra…

-¿Improvisasteis algo durante el rodaje?

-Muy poco. Una vez que el guión estuvo escrito, nos presentamos en el plató y filmamos palabra por palabra.

-Mencionaste los lados oscuros de Bond, y en varias de tus películas, has encarnado a seres amargados y oscuros.

¿Es algo que te atrae?

-No lo sé, quizás es el hecho de que sea irlandés, y que soy pesimista. Tal vez hay una parte de mí que busca una forma de expresarse…

-Pero en tu Bond hay también algo de psicópata…

-Lo que mueve a este hombre es el peligro. El vive en peligro, y le gusta estar todo el tiempo en el límite. Ha matado a tantos hombres, se ha llevado tantas vidas por delante, que nada le importa demasiado. Es alguien a quien le dan una misión y él no cuestiona la moralidad de lo que tiene que hacer; sencillamente, lo cumple. Y nadie se interpone en su camino, porque es un asesino.

-Sueles decir que habría que hacer un «remake» de 007 al servicio secreto de Su Majestad.

-Sí, porque es un excelente guión, y sirve para que puedas entender quién es este hombre y por qué hace lo que hace. Es algo que traté de explicar como actor en cada una de mis escenas, pero ese film vuelto a rodar sería fabuloso para poder entender realmente a Bond…

-¿No te parece que en estos tiempos Bond debería ser menos promiscuo?

-No, porque si no fuera un maníaco sexual no sería Bond. Es posible que por su manera de comportarse Bond termine por contagiarse el sida, pero eso es lo que la gente espera del personaje cuando aparece en la pantalla. Y éste fue el secreto de que los films que hizo Connery a principios de los sesenta funcionaran tan bien, porque él seducía a las mujeres como si al día siguiente se fuese a terminar el mundo. Eso era lo que entusiasmaba a los hombres que iban a ver las películas, y lo que excitaba a las mujeres que las iban a ver, lo admitieran o no.

-Bond practica el sexo, pero no fuma…

-Es que fumar es muy peligroso. Comprendo que este hombre no use preservativos y que mate sin ningún remordimiento, pero necesitábamos algo constructivo en el film... Los niños van a ir a ver esta película. Sé que suena ridículo, pero bueno, ésa fue mi decisión, no quería que Bond fumara en la película… Tal vez en la próxima lo haga…

-A partir de ahora te va a ser muy complicado sacarte el título de nuevo Bond, a pesar de que hagas otras películas.

-Va a ser muy difícil. Las películas que haga entre cada film de Bond van a ser las que van a dar forma a mi carrera. Esas son las que me van a garantizar una larga vida en el cine una vez esta «franchise» haya terminado, sean tres, cuatro o seis películas. Pero soy muy consciente de lo que implica meterme en la piel de Bond. Sé que algún día voy a pagar el precio por haberlo hecho. Recuerdo que después de dar una conferencia de prensa en Londres frente a trescientos cincuenta periodistas de todo el mundo, me volví a mi habitación en el hotel y pensé: «En qué lío me estoy metiendo ¿Por qué dije sí, si mi carrera marchaba muy bien?». Pero no podía decir que no, porque me tomo todo esto como una celebración. Hemos hecho una muy buena película. Pero volviendo a tu pregunta: sí, va a ser difícil, me van a estampar en la frente con el nombre de este personaje para toda mi vida. Voy a ser el Bond número cinco para siempre. Pero vaya tener una carrera después de Bond, estoy seguro…

-¿Tienes contrato para hacer más películas como Bond?

-Tengo un contrato para hacer dos películas más, y existe la opción para que termine haciendo cuatro…

-Dejando de lado el éxito de Goldeneye, tú ya conociste cierta popularidad después del estreno de El cortador de césped.

-Fue un gran salto, particularmente por el éxito que tuvo. Cuando acepté el papel lo hice porque me parecía que exploraba terrenos que antes no se habían explorado, y a medida que trabajaba en la película me fui dando cuenta que estábamos haciendo algo muy comercial que podía convertirse en éxito. La filmé mientras estaba en el proceso de perder a mi mujer. Estaba lleno de tristeza y pude canalizar buena parte de lo que estaba viviendo en la película. Fue una gran alegría ver que la gente respondía y la película tenía éxito. Y que la audiencia que la iba a ver era muy joven. Mi hijo se sintió muy identificado con la película…

-Después de perder a tu mujer debe ser duro entablar nuevas relaciones.

-Sé que hay gente que puede tener segundas intenciones. La gente siempre es muy amable conmigo. Es difícil, tengo que protegerme, ya que además tengo niños, a los que también tengo que proteger. Hay que saber cómo enfrentarse a todo esto. Pero lo más difícil es criar solo a los hijos. A veces el esfuerzo me sobrepasa, porque no sólo tengo que estar atento a ellos sino que debo prestarle la debida atención a mi carrera. Es un verdadero desafío, porque tienes toda la responsabilidad sobre tus hijos, y no tienes a tu esposa para tomar las decisiones apropiadas, grandes y pequeñas. El otro día el mayor cumplió veintitrés años y es en ese momento en que uno se da cuenta que está en la mitad de la vida. Reviso cosas, me veo como un actor con cierto éxito, viudo, con hijos, ¿qué es lo que seguirá en mi vida? Me imagino a mí mismo con el cabello gris. Pero creo que la vida ha sido buena conmigo.

-¿Cuál fue el peor momento de tu vida?

-Hubo una época en mi vida que fue muy dolorosa, en que no tenía ninguna clase de poder para discutir nada. Estaba atado por un contrato que había firmado cinco años atrás, para una serie de televisión que nunca pensé que iba a pasar de la primera temporada, y que duró cinco años. Pero no puedo quejarme. He podido mantenerme sin tener que hacer televisión. Hace un par de años no hice más que trabajar, que era lo que quería hacer porque había perdido a mi esposa. Fue horrible.

-Trabajar con Robin Williams en Sra. Doubtfire debió ser un alivio…

-Fue fabuloso. Robin improvisaba todo el tiempo. En la escena en la que estábamos en el restaurante comenzó a improvisar chistes hasta que no pude más y me eché a reír. Me encanta reír, y esa situación me recordó cuando trabajaba en el teatro y de pronto pasaba algo divertido y todos tratábamos de mantener la seriedad y de luchar contra la tentación de reírnos. Fue una experiencia irrepetible, y además, aquel film fue un gran éxito. ¿Qué más puedo pedir?


Fuente: Gabriel Lerman (Los Angeles) – IMÁGENES DE ACTUALIDAD, Diciembre de 1995

Comentarios
Comentarios (0)


No hay comentarios
Añadir comentario