Miércoles, 08 de Septiembre de 2010
Buscador
Lista de Correo
Suscribirse Darse de baja
James Bond
 
Ian Fleming

Ian Fleming: el creador
 

Ian Fleming

Si hablamos de James Bond-personaje cinematográfico, lo mejor será empezar por el principio, y ese principio tiene nombre propio: Ian Fleming, un tipo culto, sofisticado y elegante que se retiró pronto a los dorados placeres del Caribe y a quien le gustaban las chicas hermosas, los automóviles lujosos, el alcohol y las historias contadas con imaginación.

Ian Lancaster Fleming nació el 28 de mayo en 1908 en Mayfair (Londres), en el seno de una distinguida familia. Estudiante en Eaton, recibió formación militar en Sandhurst, trabajó como corresponsal para la agencia Reuter y como espía durante la II GM en el servicio secreto de la armada, donde fue ayudante personal del almirante J. H. Godfrey. En 1945 se incorporó como editor a la Kemsley Newspaper y se construyó una casa en Jamaica, donde se casó con Anne Rothermere. Desde su nueva residencia -a la que llamó "Goldeneye" en homenaje a Reflejos en un Ojo Dorado, la novela de Carson McCullers-, el escritor británico inició en 1952 una serie de catorce novelas y dos recopilaciones de cuentos cortos acerca de un espía patriota, duro y sibarita. Falleció en pleno apogeo de la fiebre 007, víctima de un ataque al corazón el 12 de agosto de 1964, justo cuando se iniciaba el rodaje de Operación Trueno. En el momento de su muerte, las cifras de ventas de sus obras en todo el mundo superaban los 25 millones de ejemplares y sus ganancias por derechos de autor el millón de dólares, fortuna acaparada en tan sólo diez años de producción literaria. No está nada mal, sobre todo si tenemos en cuenta que ideó a su rentable personaje como un simple pasatiempo estival destinado a lectores poco exigentes.

Fleming creó al héroe a su imagen y semejanza, dibujando el perfil de un pecador impecable sometido a los mayores excesos físicos. El escritor bautizó a su héroe con el nombre de un famoso omitólogo norteamericano, autor del libro Aves de las Indias Occidentales. «A cambio de usar su nombre, puede usted poner el mío al pájaro más horrible que vea», le escribió Ian Fleming. Y, además, le dio un nombre clave, 007, cuyo origen se encuentra en una historia de Rudyard Kipling y en el nombre clave del espía favorito de la Reina Isabel, con quien había trabajado personalmente.

Su primera novela, Casino Royale (1953), apareció en el mercado con una tirada de 4.750 ejemplares y pasó prácticamente desapercibida a pesar de las críticas positivas. Relato de corta extensión, sumamente violento y enmarcado en una atmósfera dura y opresiva, constituyó un magnífico apunte de las características que posteriormente definirían las demás narraciones de la serie.

El éxito no tardaría mucho tiempo en llamar a la puerta del autor británico. Vive y deja Morir (1954), SU segunda novela, recibió una excelente acogida en Gran Bretaña y llamó la atención del mismísimo Alexander Korda. Por aquellas fechas, la cadena televisiva CBS pagó mil dólares para convertir Casino Royale en un episodio televisivo de una hora de duración. El debut en la pequeña pantalla de James Bond tuvo lugar el 21 de octubre de 1954 en el programa Clímax Mistery Theater, con Barry Nelson -007-, Peter Lorre -el malvado- y Linda Christian -la chica-, En 1958, La CBS volvió a interesarse por el personaje sugiriendo una serie televisiva basada en sus aventuras. El escritor aceptó de nuevo y escribió el borrador de seis episodios. El proyecto no llegó a realizarse, pero el material pasó a formar parte de una antología de tres relatos de la que surgió Sólo para sus Ojos.

Ian Fleming mantuvo hasta el final de los cincuenta su ritmo de una novela por año –Moonraker (1955), Diamantes para la Eternidad (1956), Desde Rusia con Amor (1957), Dr. No (1958) Y Goldfinger (1959)-. El boom James Bond llegó en 1961, cuando la revista Life publicó la lista de los libros favoritos del presidente Kennedy y en el número diez figuraba sorprendentemente Desde Rusia con Amor. Ese mismo año, las ventas de Operación Trueno se dispararon y los padres cinematográficos del personaje -Broccoli y Saltzman- iniciaron su peregrinaje por los estudios en busca de financiación. Así comenzaba la sorprendente ascensión hacia la cúspide de un discreto escritor aficionado al género de aventuras. El resto ya es historia.


Fuente: Juan Tejero – CIENERAMA, 1993

Comentarios
Comentarios (0)


No hay comentarios
Añadir comentario